lunes, 5 de diciembre de 2011

Una de vampiros

Con el paso del tiempo hay determinados géneros o temáticas que nos pueden parecer agotados. Tal es el caso, en mi opinión, de los relatos relacionados con vampiros. Por supuesto que no me refiero al agotamiento comercial, sería necio no reconocer el auge que está viviendo el género a caballo de las muy prolíficas obras de Stephanie Meyer y su adaptación cinematográfica. Lo que quiero decir es que lo que falta son ideas nuevas que logren dar una vuelta de tuerca al tema, más allá de las edulcoradas historias románticas para adolescentes, con chupasangre que caminan de día y no beben sangre humana. O por lo menos eso era lo que pensaba hasta hace un corto tiempo atrás. 
Es difícil rastrear el origen de los vampiros. En la mayoría de los casos se considera que provienen de leyendas de distintas culturas que hacen referencia a seres que se alimentan de la sustancia vital de las personas. Ya en el siglo XVIII se pueden encontrar publicaciones literarias sobre ellos. 
No fue hasta un siglo después, en 1897, cuando el irlandés Bram Stoker publicó su obra epistolar Drácula. Así tomó forma el prototipo de vampiro que mas éxito ha tenido desde el punto de vista literario y cinematográfico. Se trata de un (otrora) ser humano (no) muerto, que necesita para subsistir consumir sangre humana, la cual adquiere clavando sus colmillos en el cuello de sus víctimas. El Conde Drácula vive en un tenebroso castillo en Transilvania (Rumania). Sus principales armas son la seducción, y su capacidad de transformarse en distintas creaturas (lobo, murciélago, etc.). Sus debilidades: la luz solar, los espejos, el ajo y las estacas. 
El gran Christopher Lee en su papel predilecto
Desde su publicación han proliferado distintos libros y películas que han ido tomando la obra de Stoker y la han ido adaptando, aggiornandola a los distintos momentos en que fueron apareciendo. Así desfilaron por la pantalla grande figuras como Christopher Lee (quien más veces lo interpretó), Gary Oldman, Bela Lugosi, Frank Langella, Gerard Butler, y hasta Leslie Nielsen, todos con un papel en común, el del mítico vampiro. Asimismo, actores como Willem Dafoe, Brad Pitt, Tom Cruise y muchos otros más han interpretado este tipo de papeles, sin encarnar al Conde específicamente. 
Grandes directores se han animado a reinterpretar el clásico, como por ejemplo: Francis Ford Coppola (Bram Stoker's Dracula, 1992), el maestro del terror John Carpenter (Vampires, 1998), y Robert Rodriguez (From Dusk Till Dawn, 1996), solo por nombrar a alguno de los casos contemporáneos. 
Sin embargo, no solo del cine viven estas creaturas espeluznantes. La pantalla chica ha sabido darles su lugar de privilegio también. Series como Buffy, la Cazavampiros de Joss Whedon (1997-2003), su spin-off Angel (1999-2004), y varias que aún están activas (The Vampire Diaries, True Blood), entre otras, han sabido saciar la sed de los fanáticos durante varios años. 
Incluso, cabe destacar, que lo que en un principio fueron obras de terror o góticas, con el correr de los años fueron virando hacia otros géneros, como el de acción (Blade, Van Helsing, etc.) o la comedia (Drácula muerto pero feliz, del inigualable Mel Brooks). 
De algunas mujeres mejor cuidarse
De acuerdo a mi óptica, el agotamiento al que hago referencia en el primer párrafo de este artículo, es consecuencia del gran número de adaptaciones, reversiones, revisiones y reescrituras que han tenido las historias de vampiros a través del tiempo. Potenciado sobre todo por la invasión actual que estos personajes han realizado tanto en la pantalla grande como la chica. Si nos alejamos de los novedosos primeros films, de los de culto de la Hammer, y de los paródicos, nos vamos a encontrar con un largo listado de películas/historias que no aportan demasiado al tema. Seguramente hay excepciones, obras que por su singularidad destacan por sus propias virtudes, como puede ser Interview with a Vampire (Entrevista con el vampiro, 1994) o la sueca Låt den rätte komma in (Déjame entrar, 2008), pero lamentablemente estos casos están alejados de ser la norma. 
No obstante, suele pasar que cuando vemos las cosas de manera pesimista aparece una señal que nos devuelve un poco la esperanza. Esta vez, llegó a mí en forma de libro. Nocturna es la primer novela del director de cine mexicano Guillermo Del Toro (escrita en colaboración con Chuck Hogan); en ella logra darle un nuevo tratamiento al género, alejándolo del romanticismo, y despojándolo de efectismo. En su relato los vampiros no se metamorfosean, no le temen al ajo, ni tienen colmillos; son una plaga, un virus que se propaga por Nueva York, y que debe ser contenido y eliminado antes de que consuma primero a la ciudad, y luego al mundo entero. Al leerlo, se puede pensar que lo que una vez creí agotado, aún tiene un poco más de tela para cortar.



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