No hay palabras que puedan describir la sensación que a uno le produce estar parado en el borde del Gran Cañón del Colorado. Entusiasmo seguro, sorpresa también, pero quizá la palabra más adecuada sea maravillado. Al entrar al parque nacional nada parece insinuar la llegada al Cañón, pero sin embargo ahí está, haciendo su abrupta irrupción. Cualquier descripción que intente realizar, no le va a hacer justicia, y ni siquiera creo que las fotos puedan reflejar lo que uno ve. Realmente es algo que todo el mundo debería visitar. Lástima que cueste tanto llegar.
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Vista del Gran Cañón |
El Cañón tiene mas de 440 km de tamaño (tiene aproximadamente 6 millones de años de antigüedad, y se formo, entre otras cosas, producto de la elevación de placas tectónicas, la erosión y cierta actividad volcánica), con lo cual solo pudimos recorrer una pequeña parte. Por razones de tiempo, que no solo es tirano en la TV, sino también en este tipo de viajes, no pudimos ver más. Igualmente alcanzó para dejarnos con la boca abierta.
Pasadas las dos de la tarde (arribamos al Cañón a las 10), decidimos partir. Almorzamos en un pueblo diminuto distante 5 millas del parque, llamado Tusayan, y luego tomamos la ruta nuevamente.
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Fremont Experience, la calle techada |
Después de un largo viaje llegamos a Las Vegas. De movida nos deslumbraron las luces de la ciudad. Paramos en el Stratosphere, un hotel que tiene una torre de 109 pisos a la que uno puede subir a tomar algo, participar de algunos juegos y tener una panorámica de la ciudad, aún no subimos pero seguramente en el próximo post habrá novedades.
A la nochecita salimos a pasear por la ciudad. Primer parada Fremont Experience. Se trata de una calle peatonal que esta techada, en la que hay shows de música en vivo, casinos y lugares para comer. Fue el lugar en el que comimos mejor y más barato desde que llegamos a EEUU.
Luego, y ya rondando las 12 de la noche partimos hacia Las Vegas Blvd, donde todos los casinos y hoteles importantes de la ciudad nos esperan en fila. Entramos a algunos de ellos. El Belagio se destaca por su espectáculo de aguas danzantes al ritmo de Sinatra, el París por su reconstrucción de esas hermosas calles francesas en su interior, y el Caesar's Palace por su estilo romano.
Todo esto que estamos viendo me lleva a pensar que nuestro viajes es un camino lleno de contrastes. De las grandes ciudades, a los pequeños pueblos, de imponentes construcciones a maravillas naturales, y de los complejos entramados de la industria del entretenimiento a la simpleza de lo natural.