En un principio, y como ya he
escrito en otro post, el motor de la industria musical fue el simple. Sin
embargo, con el correr de los años (comenzado en la segunda mitad de la década
del ’60) el LP se fue afianzando como el soporte ideal tanto en términos artísticos
como económicos.
A partir de este fenómeno de
valorización del larga duración por sobre el single es que algunas bandas
comenzaron a darle a sus discos un tratamiento distinto del que le venían
dando. Así, ciertas obras, dejaron de ser una colección de canciones aisladas para
transformarse en un todo. Es a este tipo de obras a las que se conoce como álbumes
conceptuales; es decir, un disco cuyas canciones están atravesadas por una
temática común a todas ellas.
El término Álbum Conceptual
agrupa gran cantidad de obras, bastante diferentes entre sí, y tiene varias aristas,
que van desde unir los temas de un disco en torno a un tema determinado (como
puede ser la ecología, el ideario de una sociedad determinada, o eventos
históricos), contar durante todo el LP la historia de un personaje, o realizar
una ópera rock (por razones de espacio no haré mención a este último tipo de obras,
que merecen un post aparte), entre muchas otras.
Es difícil determinar cuál fue el
primer disco conceptual de una banda de rock, y escapa a las intenciones de
este post. Basta con mencionar algunos larga duración que a mi criterio son
buenos representantes de este tipo de obras.
Muchos reconocen en el gran Sgt.
Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967) de los Beatles uno de los primeros
discos conceptuales. Cabe aclarar que esta no es la principal característica
por la cual el álbum fue (y es) tan venerado. La idea de los Fab Four era inventar
una banda que sea la que se adueñe de todos los temas del LP, como una manera
de poder tomarse ciertas licencias a la hora de experimentar con distintos
sonidos (experimentación que habían comenzado con sus dos discos anteriores)
sin verse limitados por el estilo beatle. El concepto se refleja claramente en
el inicio y el final del disco (con el tema homónimo y su reprise),
pero hay que reconocer que se desdibuja un poco con el correr de las canciones.



Por supuesto que estos son solo
ejemplos de todos los discos conceptuales que podemos encontrar. El hecho de
que los mencionados sean principalmente de las décadas del ’60 y ’70, no
implica que no podamos encontrar álbumes conceptuales contemporáneos. Ejemplos
de ellos sobran, me limitaré a nombrar algunos: Metropolis Pt. 2, Scenes from a
Memory (1999) de Dream Theater, narra la historia de un joven que descubre un
crimen en su vida pasada (íntimamente relacionada con la película de 1991 Dead
Again, protagonizada por Kennet Branagh y Emma Thompson); Be (2004) de Pain of
Salvation, trata sobre la existencia de Dios; American Idiot (2004) de Green
Day, que es primordialmente una crítica al estilo de vida americano y a la
administración Bush en particular.
Como ya he mencionado, el tema no
se agota en estas líneas, con lo cual invito al lector a realizar su propia búsqueda
por el vasto mundo de los discos conceptuales.
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