sábado, 18 de junio de 2011

Historias de Canciones: Humo sobre el Agua

El año 1969 fue especial para Deep Purple por varios motivos. Atrás habían quedado los complicados '60, en los cuales el éxito le había sido esquivo a la banda inglesa. Conscientes de sus dificultades, y con ganas de cambiar el estilo y consolidar sus propias composiciones (hasta el momento sus dos mayores hits habían sido covers: Hush y Kentucky Woman) el guitarrista Ritchie Blackmore, el tecladista Jon Lord y el baterista Ian Pace deciden "invitar a retirarse" al cantante y bajista de ese momento, Rod Evans y Nick Simper, respectivamente, reemplazándolos por Ian Gillan y Roger Glover, ambos compañeros en la banda Episode Six.
Esta formación sería la más exitosa de una banda que se caracterizó por sufrir constantes cambios a lo largo de su vasta historia. El primer disco que grabaron fue en el mismo año '69, y se trató de Concerto for Group and Orchestra, un proyecto compuesto por Lord, junto a la Royal Philarmonic Orchestra de Londres.
A partir de 1970 comenzarían un vuelco definitivo hacia lo que se conocería como Heavy Metal. Los discos Deep Purple in Rock (1970) y Fireball (1971), son prueba de ello, y contribuyeron al despegue de la banda, que parecía por fin haber encontrado su sonido.
A fines del '71 Purple se encontraba en Montreaux, Suiza, grabando el que se convertiría en su disco definitivo, Machine Head (1972). Cuenta la historia que Ian Gillan y Roger Glover asistieron a un concierto de Frank Zappa junto a su banda The Mothers of Inventions en el casino de Montreaux, a las orillas del lago Geneva. El recital fluía por sus cauces normales hasta que desde el público se disparó una bengala (cualquier similitud con nuestra historia presente no es pura coincidencia) hacia el techo y el lugar se convirtió en un infierno. La gente desesperó y comenzó a salir por donde podía, mientras Zappa desde el escenario pedía calma. El humo se convirtió en un problema mucho más serio que el fuego, sofocando a los espectadores. Afortunadamente no se tuvo que lamentar ninguna desgracia y tanto público como músicos pudieron ser evacuados satisfactoriamente.
Tanto Gillan como Glover quedaron marcados por esta experiencia, que cobró mayor espectacularidad cuando, al salir del casino, observaron la extraña pero majestuosa visión del humo elevándose sobre el lago Geneva. Como no podía ser de otra manera, dicho suceso inspiró la composición de un tema que luego incluirían en Machine Head. Me estoy refiriendo a Smoke on the Water, que con el correr de los años se convertiría en el gran clásico de la banda, conteniendo uno de los mejores y más conocidos riff de todos los tiempos. Sin embargo, no es éste el único gran tema presente en ese disco, que además incluye a Highway Star, Lazy y Space Truckin' entre otros.

SMOKE ON THE WATER

We all came out to Montreux
On the Lake Geneva shoreline
To make records with a mobile
We didn't have much time
Frank Zappa and the Mothers
Were at the best place around
But some stupid with a flare gun
Burned the place to the ground
Smoke on the water, a fire in the sky, smoke on the water

They burned down the gamblin' house,
It died with an awful sound
and Funky Claude was running in and out
Pulling kids out the ground
When it all was over
We had to find another place
But Swiss time was running out
It seemed that we would lose the race
Smoke on the water, a fire in the sky, smoke on the water

We ended up at the Grand Hotel
It was empty cold and bare
But with the Rolling truck Stones thing just outside
Making our music there
With a few red lights and a few old beds
We make a place to sweat
No matter what we get out of this
I know, I know we'll never forget
Smoke on the water, a fire in the sky ,smoke on the water



sábado, 11 de junio de 2011

El Fin

"This is the end
Beautiful friend
This is the end
My only friend, the end

Of our elaborated plans, the end 
Of everything that stands, the end 
No safety or surprise, the end 
I'll never look into your eyes...again" 

The End, 1967, The Doors


¿Alguna vez alguien se puso a pensar qué pasaría si todos estos absurdos rumores sobre el fin del mundo fueran ciertos? Si todos estuviéramos convencidos de que el año que viene fuera realmente el final, ¿cómo reaccionaríamos? ¿Qué diríamos? ¿Qué callaríamos? ¿Qué soportaríamos o dejaríamos de soportar? Les propongo que me acompañen en este pequeño ejercicio de imaginación. 
Hay toda clase de personas, que en este momento están atravesando distinto tipo de situaciones, y es completamente difícil predecir que haría cada uno. Este sería un simple intento de formar un improbable cuadro de situación.
Los enamorados probablemente buscarán refugio en su sentimiento y en la persona que lo desata. Los solitarios quizá se reprocharan a sí mismos haber llegado a ese estado. A los perfeccionistas seguramente el final los alcanzará insatisfechos. Algunos aprovecharán para desatar sus impulsos más oscuros, y otros para decir aquello que callaban. Los ansiosos por primera vez no querrán que el tiempo transcurra, y los cobardes preferirán no haber nacido.
Los creyentes tendrán dos caminos posibles, o su vinculo con sus creencias se volverá más fuerte, convirtiéndose en sustento espiritual en los momentos más difíciles, o renegarán de toda creencia, argumentando que de existir una entidad superior que todo lo rige jamás habría permitido llegar a este estado de cosas. Los impíos podrán ver confirmadas sus sospechas, o culminarán por acercarse a lo que siempre se opusieron y buscarán reparo en la religión.
¿Cómo reaccionaría la clase política? Probablemente Cristina diría que la situación está orquestada por los grandes monopolios, y Aníbal Fernández que solo se trata de una sensación de fin del mundo. Lilita Carrió se sentirá satisfecha al fin, ya que verá cumplido por primera vez alguno de sus vaticinios. Cobos seguramente afirmará que se trata de la no continuación del mundo, y Alfonsín tratará de tejer algún tipo de alianza con el más allá para ganar peso político. Por su parte, Macri permanecerá impávido como siempre, planeará un viaje para no estar presente cuando suceda, y encontrará la forma de responsabilizar a otro. Duhalde seguramente organizaría algún saqueo para poder acceder al poder, aunque sea por unos pocos meses. Finalmente Pino Solanas se pronunciará en contra del fin, elaborará alguna teoría de por qué se ha llegado hasta ese punto, para luego reconocer que no está informado sobre el tema.
Desde TN seguramente se las arreglarían para implicar al gobierno como el principal responsable de los eventos por ocurrir. Clarín publicará una tapa toda negra, aduciendo que es una acción de censura destinada a acallar al periodismo independiente. 6 7 8 verá la oportunidad para seguir demonizando a Magnetto. Mientras esta guerra mediática tiene lugar, en Telefe Noticias se podrá ver un compilado de los mejores bloopers de la década, Canal 9 programará un maratón de telenovelas venezolanas y América dará a conocer todos los chimentos de la farándula en sus días finales.
En el plano internacional, seguramente Estados Unidos aproveche para inventar una guerra contra algún país de Medio Oriente con el fin de generar distracción, mientras construye algún aparato que les permita a alguno de sus más "ilustres" ciudadanos sortear la delicada situación. En el seno de la Unión Europea seguramente Alemania manifestará que la razón de este abrupto fin se debe al despilfarro de fondos públicos perpetrado por los gobiernos social demócratas, y los griegos descubrirán que había algo peor que la quiebra financiera.
Más allá de estas simples y absurdas especulaciones, a lo largo de la historia la raza humana ha demostrado distintos tipos de reacciones ante situaciones límite (ninguna tan límite como la propuesta). Mientras que en algunos casos la adversidad logra unir posiciones y esfuerzos para intentar sobreponerse a ella, en otros, el caos se apodera de la situación, y todo se complica aún más. Esta ambivalencia está presente en la naturaleza humana y en cada una de nuestras acciones. Lo importante es, ante la inminencia del fin, irnos sin reproches, sin nada pendiente por decir o hacer. Está en nosotros elegir de que manera afrontaríamos el final. 

lunes, 6 de junio de 2011

Como Somos

Somos así como nos ven, pequeños hombres grises navegando mares de color. Casi como hormigas que sueñan con ser tigres.
Somos así como nos piensan, modelados a imagen y semejanza de quién. Buscadores incansables que han perdido la brújula.
Somos así como nos sienten, olvidables, desclasados, inmutables peregrinos. Jugando sin querer a sorpresa y decepción.
Somos así como nos recuerdan, ocupando un lugar incierto en tu limbo final. Desdibujamos el pasado para volverlo a fundar.
Y entre tanta vana palabrería alguien realmente se pregunto ¿cómo somos? Somos simplemente así, como nos imaginan, como nos sueñan, casi como queriendo ser.

jueves, 2 de junio de 2011

Lejos del Olimpo

Estudios recientes han demostrado que a la hora del desahogo escribir es más efectivo que hablar. Quizá sea eso lo que me lleva a garabatear estas líneas.
Desde hace varios años los hinchas de uno de los clubes más grandes del país nos hemos tenido que acostumbrar a cambiar éxitos por fracasos, juego vistoso por supuesta practicidad, contundencia por escasez. El equipo millonario, otrora ganador y respetado (muchas veces temido), hoy difícilmente puede hilvanar una jugada que demande en su construcción mas de dos o tres pases seguidos. La consecuencia: serias dificultades para encontrarse en posición de gol (ni que decir de hacer goles), y problemas con el manejo de la pelota, que se suman a los clásicos errores defensivos. El resultado: River afronta la peor racha de su historia (hablo de los últimos tres años) y está al borde de jugar por primera vez la promoción.
Como si esto fuera poco, en las últimas semanas se sumaron tres hechos que no hacen más que poner piedras en el camino. Una mala racha de Carrizo, que cometió errores en tres partidos consecutivos, dos de los cuales derivaron en pérdida de puntos (no condeno al arquero ya que le debemos más puntos de los que nos hizo perder). Una, como mínimo, inoportuna solicitud de renuncia de Passarella (presidente millonario) hacia Grondona (no porque le falten razones, sino porque es bien conocida la forma de hacer tronar el escarmiento que tiene el "padrino"). Y por último, la derrota en el clásico, con todo su componente emocional.
En este contexto, no sorprende el empate 0 a 0 ante Olimpo (rival directo en la pelea por la promoción). Es más, el equipo de Bahía Blanca mereció mejor suerte. Lo que si llama la atención es la inacción del técnico, que realizo solo un cambio porque Almeyda estaba cansado (ingreso Cirigliano en su lugar) y se guardo los dos restantes, dejando abierto el espacio para especular sobre dos posibles alternativas: o tiró la toalla y se resignó al ver un equipo sin reacción; o el empate lo dejó conforme. Ambas opciones son alarmantes y generan nubarrones en el futuro cercano.
River no tiene mas crédito, debe ganar o ganar las tres últimas fechas, y esperar sendas derrotas de Olimpo y Arsenal.
Lejos de estar esperanzado, las dudas y la incertidumbre son las rectoras en este momento. Quizá mañana todo esto no sea más que una anécdota, como los 18 años que pasaron sin títulos, desde fines de los 50 a mediados de los 70. Sin embargo, este presente no deja de ser doloroso para el verdadero hincha millonario.

sábado, 28 de mayo de 2011

El Lado Salvaje



Hace un tiempo que tengo ganas de escribir sobre una película. Dos eventos recientes me hicieron decidirme. Uno fue una charla de cine con una compañera de trabajo, el otro, más reciente, un intercambio de opiniones con un amigo, que me brindo una nueva perspectiva.
El film que me motiva a escribir estas líneas es del año 2007 y se llama Into the Wild. Justo es decir que apenas se estrenó en cine, la historia no me pareció cautivante y no la fui a ver. Incluso pasarían dos años para que la vea en DVD, no sin cierta reticencia, quizá por algún prejuicio personal o por mi poca predilección por el género dramático.
Antes que nada, es conveniente aclarar que el argumento está basado en un libro de Jon Krakauer, que narra una historia real. Está dirigido, producido y guionado por Sean Penn (lo que demuestra que este gran actor no solo elige bien los proyectos en los que actuar),  protagonizada por Emile Hirsch (La Chica de al Lado, Meteoro, Milk, entre otras), y cuenta con un vasto reparto que incluye a William Hurt, Marcia Gay Harden, Catherine Keener, Hal Holbrook, Kristen Stewart, Vince Vaughn y Jena Malone.
La película narra una pequeña gran historia de un joven norteamericano que decide, luego de terminar sus estudios universitarios, abandonar su casa, a su familia y amigos; disponiéndose a vagabundear por su país, con destino final Alaska. Para eso, y con el fin de perder todo contacto con la sociedad, quema todos los documentos, y tarjetas que lo identifican y abandona su auto. El viaje lo emprende solo con una mochila que cuenta con algunos elementos básicos.
La historia se enriquece al relatarnos el errar del protagonista, y las relaciones que va entablando con distintos personajes que se cruzan en su camino. Así el viaje se convierte en una aventura iniciática, de autoconocimiento y reflexión, abonando un camino lleno de lecciones de vida; algunas con un costo mucho mayor a otras.
El film logra emocionar al espectador, tanto por la fuerza del relato, como por la construcción de personajes entrañables. Por otra parte, consigue, casi sin proponérselo, abrir un espacio de pensamiento nuevo en el público, objetivo que toda película que se precie debería alcanzar.
Hay un elemento fundamental en toda obra, que hasta aquí, he obviado intencionalmente. Me refiero a la banda de sonido. La Original Soundtrack está compuesta (excepto dos temas) e interpretada por Eddie Vedder, el gran cantante y principal compositor de Pearl Jam. En la mencionada charla con mi amigo me hizo notar, que si bien se trata de una gran película, la música de Vedder la hace aún más emocionante. Sentencia que comparto en su totalidad. Las bellas melodías, la instrumentación despojada (acústica), la fuerza de las letras, todo ayuda a generar el clima necesario para que la historia discurra el camino correcto.
De más está decir que el disco tiene peso propio y es altamente recomendable, incluso para aquellos que decidan no ver el film (de hecho yo lo compré apenas salió, y no vi la película hasta mucho tiempo después). Cuenta con grandes canciones, de esas difíciles de olvidar, entre las que podemos mencionar Hard Sun, No Ceiling y Guaranteed. Sin embargo, quisiera compartir aquí mi tema favorito del disco, tanto por su melidía, como por su letra. Se llama Society, y su autor es Jerry Hannan.

SOCIETY
Oh, it's a mystery to me
We have a greed with which we have agreed
And you think you have to want more than you need
Until you have it all you won't be free

Society, you're a crazy breed
Hope you're not lonely without me...

When you want more than you have
You think you need...
And when you think more than you want
Your thoughts begin to bleed
I think I need to find a bigger place
Because when you have more than you think
You need more space

Society, you're a crazy breed
Hope you're not lonely without me...
Society, crazy indeed
Hope you're not lonely without me...

There's those thinking, more-or-less, less is more
But if less is more, how you keeping score?
Means for every point you make, your level drops
Kinda like you're starting from the top
You can't do that...

Society, you're a crazy breed
Hope you're not lonely without me...
Society, crazy indeed
Hope you're not lonely without me...

Society, have mercy on me
Hope you're not angry if I disagree...
Society, crazy indeed
Hope you're not lonely without me...



sábado, 21 de mayo de 2011

¿Qué es esto que esta pasando aquí?

Que inusuales son los tiempos que corren, o por lo menos eso es lo que me hacen sentir. Hace tiempo se han perdido ciertos valores fundamentales que toda sociedad debería tener en aras de ofrecer un mínimo de civilización. En un contexto de ¿salida? de una crisis mundial en el que parecieran volver los fantasmas de ajustes pasados y la moda es hacer pagar a los ciudadanos (incluso a los más desprotegidos: los jubilados) el derroche incurrido para salvar al sector financiero (grandes bancos que llegaron al límite de la quiebra por su propio accionar fraudulento y hoy gozan de mejor salud y especulan en contra de los estados que fueron a su rescate). Así nos encontramos en un país que ha acusado el golpe, pero con efectos mínimos comparado con experiencias anteriores.
Como decía al principio, creo que hemos perdido el rumbo. Se han llevado al extremo ciertas prácticas nocivas que nos deterioran socialmente minuto a minuto. La mercantilización de la salud y educación (funciones clave para garantizar un estado igualitario) encuentra en algunos sectores (entre ellos la jefatura del gobierno porteño) nuevos apoyos. El acrecentamiento de las desigualdades se empieza a notar. Las practicas clientelísticas le cierran el paso a la búsqueda de proyectos autosustentables. Ante esta situación, ¿qué hacer? Permanecemos inmóviles, impávidos, indiferentes, sin reacción aparente. ¿Por qué? Porque parece importarnos poco el otro siempre que nuestras necesidades estén cubiertas, y que no peligre nuestro estilo de vida de clase media. Porque la apatía ha llegado para quedarse, instalándose en el centro de la escena. Somos incapaces de ponernos en el lugar del otro.
Miramos para otro lado, nos hacemos los tontos, o hacemos la fácil, aportar algunos pesos (que no nos impliquen sacrificio alguno) para alguna causa noble. Olvidamos que hay proyectos muy interesantes que requieren de tiempo y esfuerzo, que la caridad tiene límites y no soluciona el problema de fondo. Ojo, no estoy en contra de este tipo de acciones solidarias, solo digo que son insuficientes.
Mientras todo esto nos pasa por al lado asistimos a la máxima banalización de las relaciones sociales. Estamos cada vez mas comunicados y decimos cada vez menos. La charla casual, liviana, frívola y trivial parece estar en la cresta de la ola. Preferimos pasar horas divagando sobre los dichos (o hechos) de tal o cual personaje irrelevante del espectáculo, de la moda (elemento que pretende quitar todo sentido identitario al ser humano, imponiendo criterios estéticos como si todos fuéramos parte de un rebaño, incapaces de decidir por nosotros mismos) o de otro tipo de cuestiones absurdas, en lugar de tratar otros temas, descartados muchas veces por ser considerados demasiado "serios". Hacemos preguntas de las que solo esperamos una respuesta convencional poco comprometida. Todo se reduce a cuantos pseudo amigos tengo en facebook o cuantos seguidores en twitter. Estamos todo el tiempo rodeados de gente, pero a nadie parece importarle como está el otro y el individualismo se erige como uno de las características de esta época.
Nos miramos el ombligo, somos el centro de nuestro universo. Es egoísmo, reivindicado muchas veces desde los medios masivos de comunicación, los formadores de opinión y los líderes políticos y sociales. Y aparejado a este comportamiento individualista siempre viene la soledad, que no debe entenderse en sentido literal (todos tenemos familia y/o amigos en mayor o menor medida), sino comprenderse desde el pensamiento y el lugar que cada uno ocupa en el mundo.
Por otra parte, el cambio en los valores que han regido por años la sociedad parece evidente. Es claro que el cambio en cuanto noción evolutiva es positivo, sin embargo no siempre se da de esa manera. Basta con preguntarnos cuando dejamos de considerar como un modelo de lucha y esfuerzo al trabajador y miramos con ojos admirados a gerentes de poderosas multinacionales, perfectamente funcionales a este modelo de explotación. La respuesta quizá surja en alguna parte del último cuarto del siglo XX.
A pesar de cuan negativa pueda ser la problemática expuesta en los párrafos anteriores, aún no he expuesto el punto más álgido (a mi entender) de la cuestión. Me refiero específicamente al hecho de que todo lo anteriormente expuesto está sucediendo hace un largo tiempo y nadie parece darse cuenta, o mejor dicho, a nadie parece importarle. La alienación a la que lleva la vida moderna hace que sea más fácil seguir adelante, cual bestia de carga, antes que detenerse un segundo a pensar y reflexionar sobre lo que nos pasa. Cada vez es más común escuchar la repetición constante del discurso dominante que, bombardeado desde distintos sectores de poder, parece haberse instalado en la mente y el espíritu de la sociedad moderna. Situación posibilitada en parte por comodidad, ya que desarrollar el pensamiento crítico, valerse de distintas fuentes de información y sacar conclusiones que sean propias, requiere un esfuerzo mayor que repetir formulas gastadas que ingresaron en nuestro ser luego de años de exposición a las mismas. Así se pierde la riqueza del debate e intercambio de ideas, ya que las posiciones tomadas carecen, en la mayoría de los casos, de argumentación sólida; y el pensar distinto vuelve a ser repudiado, condenando a sus portadores al ostracismo social.
Quizá no sea el expuesto un diagnóstico muy feliz y probablemente tampoco sea muy preciso. No es esa la intención. La idea es expresar un puñado de ideas que tenía la necesidad de hacer públicas. No tengo recomendaciones; sería, como mínimo, poco inteligente pensar que estoy por encima de todos estos problemas cuando soy parte de esta sociedad. Muy por el contrario, estoy embebido en ellos. Sin embargo, creo firmemente que a partir de la toma de conciencia muchas cosas podrían cambiar. Solo es cuestión de tener ganas y voluntad para emprender el camino de la metamorfosis, que no suele ser el más fácil pero si el que más satisfacciones genera.
¿Estarían dispuestos a recorrerlo? 

martes, 17 de mayo de 2011

El Ciclo

Habían pasado tres días desde los acontecimiento que lo llevaron a estar sentado en aquel banco. Si bien aquella serie de sucesos aun vagaba por su cabeza, los recuerdos era difusos y aún trataba de ordenarlos.
Le parecía que tan solo habían transcurrido unas horas desde aquella fiesta de inauguración que decidió dar en su nuevo departamento.
La convocatoria había sido un éxito. Su nuevo y pequeño hogar estaba abarrotado de gente. No faltaron comida, alcohol, ni risas.
Sin embargo, cuando las luces de un nuevo día comenzaron a asomar vio un movimiento extraño en el baño. Dos hombres con la cara cubierta discutían airadamente. Enseguida una sensación de peligro, hacía mucho tiempo olvidada, broto en su interior. Decidido a abandonar la fiesta dio un giro de 180 grados solo para descubrir que junto a la puerta de salida se había apostado otro sujeto de similar vestimenta. El peligro derivo en temor, exteriorizándose en sudor y jadeos. Solo le quedaba una oportunidad, salir por el balcón, lo que implicaba saltar a la calle. Por suerte había comprado un primer piso, pensó horas después estando más tranquilo. Sin dilación corrió hacia su habitación y cerró la puerta con llave. Los invitados lo miraron extrañados, pero la rapidez de los acontecimientos no les dio oportunidad de realizar pregunta alguna. Salió por la puerta balcón y trepo la reja que lo separaba del abismo. Se colgó de la cornisa y se dejo caer. Afortunadamente no tuvo que lamentar heridas graves, excepto una torcedura de tobillo que aun le duele.
Una vez en la calle corrió hacia la esquina, dobló, y se perdió entre la gran cantidad de gente del barrio convocada por el corso de carnaval. Nunca se sintió tan contento de estar en aquel espectáculo al cual, en general, repudiaba. Sin embargo la paranoia iba en aumento, y no dejó ni por un segundo de observar hacia todos lados, preparándose para un ataque que intuía próximo.
Un poco desorientado y con los sentidos agudizados, le basto creer ver a un hombre mirándolo fijamente para retomar la huida. Esta vez atravesó la multitud, bordeo el escenario donde la murga del barrio estaba ejecutando su show y se encontró solo corriendo por una avenida desierta. Al llegar a la plaza Los Alpes se dispuesto a seguir su escape, le llamó la atención un peculiar grupo de personas debatiendo acaloradamente. Reconoció a su padre entre ellos. Se acercó y muy alterado le dijo: "papá me están persiguiendo". La respuesta fue desconcertante: "¿es que no te das cuenta? Cada 40 años vuelve a pasar".
Una bella mujer que observaba la situación a cierta distancia comenzó a acercarse. Al verla su padre dijo: "ahora tenés que decidir". La mujer le tendió la mano, y fue entonces cuando se percato de que debía elegir si la acompañaba o no. Algo dubitativo tomó su mano y la acompañó hasta la iglesia que se encontraba en frente de la plaza. Ingresaron y se sentaron en el último banco. En un gesto casi instintivo descansó su cabeza en el hombro de la misteriosa dama. Se sintió algo mareado y cerró sus ojos.
Lo despertó el frio viento y el piar de las aves. La plaza desierta. Mañana de otoño, tres días después.